Familia Franco Castillo celebra cuarta entrega de “Matrimonios renovados” en Punta Cana
RZ NOTICIAS, PUNTA CANA.- El ministerio “En la intimidad con Dios”, que dirigen los pastores Miguel Ángel Franco y su esposa Ruth Castillo celebró durante este fin de semana la cuarta entrega de "Matrimonios renovados", este año bajo el título "El Entrenamiento".
El evento se efectuó en el hotel Deluxe Princess, en Punta Cana, y al msimo asistieron un total de 30 parejas, las cuales salieron totalmente renovadas.
El acto inició relatando los pasos que se ejecutan desde el primer día que se inicia el gimnacio, precisando que se comienza con lo más liviano hasta que luego el cuerpo se adapta al máximo de los pesos.
En ese sentido, Franco y Castillo explicaron que, al igual que una persona comienza a ejercitarse con pesos livianos hasta desarrollar la capacidad de asumir mayores desafíos, el matrimonio también necesita preparación constante para superar las dificultades que surgen a lo largo de la convivencia.
Los pastores destacaron que los resultados no se consiguen con esfuerzos aislados, sino mediante la práctica diaria de hábitos que contribuyan al crecimiento de la relación. “No pueden ir hoy al gimnasio y volver en una semana; tiene que ser diario”, expresaron al comparar el entrenamiento físico con el trabajo que deben realizar los esposos para mantener la paz y la unidad en el hogar.
Los juegos del amor en el matrimonio
Como parte de las enseñanzas, los organizadores abordaron los llamados juegos del amor, entendidos como los desafíos y las competencias que se presentan dentro del matrimonio en los ámbitos sexual, económico y emocional.
Explicaron que, cuando se habla de competencia en la relación, no se trata de que uno de los esposos venza al otro, sino de que ambos comprendan que forman parte de un mismo equipo y que el verdadero triunfo consiste en alcanzar juntos sus objetivos.
En ese sentido, resaltaron que el matrimonio no puede funcionar adecuadamente cuando cada integrante persigue sus propios intereses sin tomar en cuenta las necesidades de su pareja. Por el contrario, requiere acuerdos, comunicación, respeto y disposición para trabajar unidos, incluso cuando existen diferencias.
En la parte sexual, Franco y Castillo señalaron que la intimidad no debe considerarse un asunto aislado de las demás áreas de la relación, sino una expresión de la conexión, la confianza y el afecto que existe entre los esposos.
Cuando la pareja descuida la comunicación, acumula resentimientos o deja de prestar atención a las necesidades emocionales del otro, esa distancia puede repercutir en su vida íntima. Por ello, destacaron la importancia de cultivar el amor, dedicar tiempo a la pareja y mantener conversaciones sinceras sobre sus expectativas, siempre desde el respeto mutuo y el consentimiento.
La enseñanza plantea que ambos deben involucrarse en el cuidado de esta dimensión del matrimonio, sin convertir la intimidad en una herramienta de presión, castigo o manipulación.
El objetivo es que los esposos comprendan que su relación sexual también necesita atención, comprensión y esfuerzo compartido, resaltó Ruth.
La economía también forma parte del equipo
En el ámbito económico, los pastores destacaron que las finanzas constituyen otro de los desafíos que los matrimonios deben aprender a manejar en equipo.
Explicaron que, cuando los esposos no se ponen de acuerdo sobre el uso del dinero, los gastos del hogar, las deudas, el ahorro y las prioridades familiares, pueden surgir conflictos que afecten la estabilidad de la relación.
De ahí la importancia de que ambos participen en las decisiones financieras, hablen con transparencia sobre sus ingresos y compromisos, y establezcan objetivos comunes. El manejo de la economía familiar no debe convertirse en una lucha de poder en la que uno imponga su voluntad sobre el otro, sino en una responsabilidad compartida.
Los organizadores resaltaron que, si uno de los integrantes toma decisiones económicas importantes sin consultar a su pareja, o si ambos mantienen posiciones enfrentadas sin disposición al diálogo, el hogar puede experimentar tensiones que trasciendan el dinero y terminen afectando la intimidad y la estabilidad emocional.
En esa dinámica, ganar no significa que uno tenga la última palabra sobre las finanzas, sino que ambos puedan avanzar hacia una vida familiar más organizada, con metas definidas y decisiones tomadas de común acuerdo.
El desafío de las emociones
Expresaron que la parte emocional también ocupa un lugar importante en los llamados juegos del amor, debido a que los matrimonios enfrentan momentos de alegría, preocupación, frustración, desacuerdos y cambios que ponen a prueba su capacidad para mantenerse unidos.
Franco y Castillo enfatizaron, a través de las reflexiones compartidas durante el encuentro, la importancia de aprender a escuchar, reconocer los errores, pedir perdón y evitar que las diferencias se conviertan en heridas permanentes.
Cuando uno de los esposos deja de sentirse escuchado, valorado o acompañado, puede comenzar a distanciarse emocionalmente. Esa desconexión, a su vez, puede repercutir en la comunicación, la convivencia, la intimidad y hasta en las decisiones económicas de la familia.
Por eso, la unidad matrimonial implica comprender que las tres dimensiones están relacionadas. Los problemas emocionales pueden afectar la vida sexual; los desacuerdos económicos pueden generar tensiones emocionales, y las dificultades en la intimidad pueden profundizar el distanciamiento entre los esposos.
Los pastores exhortaron a las parejas a no esperar a que los conflictos alcancen niveles difíciles de manejar para comenzar a trabajar en sus relaciones. Al igual que ocurre con el entrenamiento físico, el fortalecimiento del matrimonio requiere constancia, disciplina y voluntad para corregir aquello que sea necesario.
Un matrimonio que se entrena cada día
La cuarta entrega de “Matrimonios renovados” presentó el matrimonio como una relación que necesita preparación continua y en la que los resultados dependen, en gran medida, de la participación de ambos integrantes.
Bajo el lema “El Entrenamiento”, el encuentro procuró transmitir a las 30 parejas participantes que la unidad no se construye únicamente con palabras o promesas, sino mediante acciones cotidianas que demuestren compromiso, respeto, fidelidad y disposición para resolver los problemas.
La reflexión central fue que los esposos deben aprender a reconocerse como compañeros de equipo, en lugar de tratarse como adversarios. Cuando uno gana a costa de la derrota del otro, la relación se debilita; cuando ambos trabajan para alcanzar objetivos comunes, aumentan las posibilidades de superar las dificultades.
Con esta iniciativa, el ministerio “En la intimidad con Dios”, dio continuidad a su propósito de contribuir al fortalecimiento de los matrimonios y promover herramientas que ayuden a las parejas a cultivar relaciones más sólidas, saludables y duraderas.
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