RZ NOTICIAS, SANTO DOMINGO.- El dominicano Mario José Redondo Llenas, quien hace tres décadas secuestró y posteriormente asesinó a puñaladas a su primo José Rafael Llenas Aybar, de 12 años, salió este martes de prisión tras cumplir una sentencia de 30 años, sin que hasta ahora se conozcan los motivos reales del crimen que conmocionó y paralizó la República Dominicana entre el 3 y el 4 de mayo de 1996.
Redondo Llenas, junto a su cómplice Juan Manuel Moliné Rodríguez, se llevaron al adolescente, perteneciente a una familia de clase alta, con la excusa de acudir a una exhibición de motores.
La madre del menor había dado permiso para que saliera con su primo y con Moliné Rodríguez, pero les dijo que debían regresar a la casa a las 5 de la tarde, sin embargo, horas después, Redondo Llenas le llamó para informarle de que el niño le pidió que le dejara en una plaza comercial para encontrarse con unos amigos, una versión que resultó extraña para la mujer, que de inmediato salió en busca del niño, generando una gran repercusión mediática en aquella época.
Redondo Llenas, de entonces 19 años, y Moliné Rodríguez, de 18, confesaron que mataron al menor, al que infligieron más de 30 puñaladas y dejaron en un arroyo a las afueras de Santo Domingo.
El primero fue sentenciado a 30 años de cárcel tras ser declarado autor material de los hechos, mientras Moliné Rodríguez fue condenado a 20 años, una pena que finalizó en 2016.
Al salir de prisión este martes de prisión, Redondo Llenas expresó “su arrepentimiento profundo” por el asesinato de su primo y dijo que “cada día” pide perdón por los hechos.
“Hoy, nuevamente, pido perdón a mi familia, víctima directa de mis hechos y a la sociedad afectada por mi comportamiento”, dijo al leer un documento ante la prensa apostada en las afueras de la cárcel de Najayo, sureste del país.
En sus declaraciones, el hombre reveló que en prisión estudió Derecho y Ciencias y Letras, al tiempo que participaba en jornada de alfabetización y trabajos agrícolas, aunque, subrayó, “nada de esto borra el daño causado”, pero “si evidencia que el tiempo puede ser utilizado para construir, para reflexionar y para cambiar”.
El ya exconvicto solicitó en varias ocasiones la libertad condicional, que le fue denegada en cada oportunidad, convirtiéndose así en una de las pocas personas que llega a cumplir la pena máxima en la República Dominicana. EFE




